Grandpre. Balas del infierno.

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Grandpre. Balas del infierno.

Mensaje  Mercks el Lun 12 Mar 2012, 22:39

Bueno, ésta es una historia que nace de una de esas noches épicas, la batalla de Grandpre, donde la 22SAS fue capaz de capturar un cp y defenderlo hasta que al final se tomo la ciudad. Tenía la historia como borrador, pero con el tema del foro, la perdí. Hoy la he logrado recuperar y la comparto con vuesas mercedes. Es un relato corto, espero que os guste. Wink

Grandpre. Balas del infierno.

A las afueras de Grandpre reina un silencio sepulcral. Es un día de invierno, el cielo está de un azul nítido, casi eléctrico. Los hombres, cuerpo a tierra, tratan de combatir el frío con lo que buenamente pueden. Algunos afortunados han podido forrarse el pecho con periódicos, los demás se apiñan unos contra otros para tratar de darse calor, otros sostienen el rifle en el regazo mientras sus manos se esconden bajo sus axilas. Ciento noventa hombres, tres secciones que deben asaltar Grandpre, y ni un solo ruido.

Roderick Erasmo lleva rato repitiendo la misma operación, impaciente, una y otra vez. Trata de vislumbrar algo de movimiento en la ciudad que se dibuja al otro lado de sus prismáticos, el vaho que se desprende de su respiración a veces le borra los edificios, que vuelven a aparecer recortados contra el cielo. Consulta su reloj y mira a su derecha donde nuestro operador de radio, Tim Orlok, está agazapado soplándose las manos para mantenerlas calientes. No quiere que sus dedos entumecidos dejen caer el auricular cuando el General Alexander Belt, de la orden de avance.

El resto de mi sección se mantiene en silencio, con la mirada puesta en la ciudad francesa. Está prohibido fumar o hacer fuego. No se quiere alertar a los kartoffen antes de tiempo. La idea, en palabras del Teniente Erasmo, es meterles primero el dedo por el culo para después introducírselo en el ojo.
Hay que tomar una serie de posiciones al sur de la ciudad, y hacernos fuertes allí mientras esperamos el apoyo de los shermans para capturar el resto del enclave. Para un soldado de infantería como nosotros, la sola idea de tener apoyo blindado es música para nuestros oídos. Decir que el último asalto no fue del todo bien sería ser optimista. Fue una verdadera masacre. Los 88 hicieron trizas a nuestros blindados y tuvimos que replegarnos como alma que lleva el diablo, dejando atrás pertrechos y heridos. Hoy no se va a repetir, repite una y otra vez Roderick Erasmo, hoy no se va a repetir.

Gunnar Trasguson está a mi lado, es de muy al norte, como suele decir él. Engulle con auténtica devoción melocotón en almíbar No sé como puede comer en estos momentos.
- Lo miras con interés, ¿quieres?- me dice mientras sonríe con un hilillo de líquido deslizándose por la comisura de su boca.
-Creo que no. ¿Ya sabes que robar material del ejército conlleva castigos severos, no?.
-¡Oh, no es robado! – frunce el ceño y una sonrisa socarrona se dibuja en su cara- Me lo regaló una francesa necesitada de amor. Ha sido un intercambio cultural digamos.
-Prefiero no saber en que trigales te metes, Trasguson.

Llega la señal, crepita la radio y Orlok pasa el auricular al teniente Erasmo, que lo coge con firmeza. Suena al otro lado la voz del General Belt, ¡adelante!.
¡Adelante, qué cojones!, piensa el teniente.

Llega la orden, como un resorte, las tres secciones se ponen en marcha. Primero de pie, después caminando y finalmente a paso ligero. Cientos de botas se mueven al unísono, tap-tap-tap, sólo pasos y nuestras respiraciones. A mi derecha corre Gunnar, a mi izquierda llego a ver al bueno de Jack Ryback. El hombre para todo, no hay cosa que le pidas que no pueda conseguir. ¿Quieres medias de seda para regalarle a alguna francesa hermosa?, Jack Ryback es tu hombre. Eso sí, a cambio de unas cuantas libras.
Tap-tap-tap. Seguimos avanzando hacia la ciudad en formación. Dejando espacio entre nosotros para evitar la metralla de los morteros. Tap-tap-tap. Nuestros pasos y el roce de los uniformes al correr. Tap-tap-tap.
Cuando quedan aproximadamente doscientos metros para el objetivo comienza la granizada de disparos. Las balas cortan el aire, zumban en busca de algo con lo que impactar. Saltan trozos de maleza a nuestro paso, ramas, hojas, piedras. Algunos se echan a tierra, otros aprietan el paso, hay quien comienza a correr en zig-zag para ser un blanco más complicado, o porque sencillamente es lo que hace el de delante. Y hay algunos que se quedan en el suelo tendidos, una mancha roja bajo su cuerpo delata por donde se les escapa la vida.

-¡No os detengáis, no os paréis!. ¡Sois blanco fácil ahí, moved el culo! – se desgañita Roderick Erasmo, no deja de correr mientras lleva a tirones a Tim Orlok.

Los boches escupen fuego, el plomo que disparan las mgs es incesante. Son los cien metros más largos de mi vida, veo las fachadas de las casas donde debemos hacernos fuertes, siento las piernas arder por el esfuerzo, creo que si no me deja listo de papeles un kraut me va a dar un ataque al corazón. Me retumban los oídos. Encuentro al fin un buen sitio para ponerme a cubierto, recuperar fuerzas y entrar en el edificio que tengo delante. Llega Gunnar Trasguson y se tira a mi lado.

-¡Estos boches tiran a dar los malditos! – dice mientras se quita el casco y se rasca la cabeza.
-No, te iban a hacer una fiesta de bienvenida con las muchachas del burdel, pero han preferido ahorrárselo, Gunnar.

Se ríe mientras vuelve a colocar el casco en su sitio y se ajusta el barboquejo. De pronto se oye una explosión que hace retumbar el suelo, nos tapamos con las manos y nos cae un montón de tierra encima desde nuestro flanco derecho. Llega Jack Ryback exhausto y se deja caer a nuestro lado.

-¿Qué puñetas ha sido eso Ryback?.
-Pues… - dice mientras asoma con cuidado la cabeza a través de un seto- … creo que nuestra segunda sección.
-¡La puta, esto mejora por momentos!.

Levantamos nuestros culos y entramos en el edificio que tenemos justo al lado.

El teniente Erasmo ha llegado antes que nosotros, ha metido a Tim Orlok a empellones en la casa, ya que había perdido el casco y estaba empeñado en volver atrás para recuperarlo. Revisa metódicamente cada rincón, cada habitación, cada estancia y hasta que no está seguro de que no hay peligro no nos deja pasar. Le dice a Orlok que lo quiere cerca en todo momento, necesita la maldita radio.

-Ponme con el general – espera mientras Orlok manipula los botones y le pasa el auricular.
-Estamos en posición, el objetivo ha sido alcanzado.

El General Alexander Belt está sentado delante de la mesa de operaciones, tamborilean sus dedos sobre planos llenos de cotas, de marcas, de números. Aparta varios objetos de la mesa y despliega con cuidado un mapa de la zona de Grandpre, coloca dentro de la ciudad dos peones y escribe al pie “3ª Sección”. Descuelga el teléfono.

-Con la 16ª de Blindados, rápido-.

Nos hemos desplegado por toda la zona sur, nosotros hemos hecho nuestra base de operaciones en una casa de dos alturas. Hay ventanas desde las que podemos ver la calle, aprovechamos cualquier cosa para construir parapetos en los alféizares. Mantas, maderas, cortinas, todo vale.
El Teniente debe mantener la cabeza fría, mostrar coraje y darnos qué hacer. Así que nos va dando instrucciones precisas de lo que quiere. Orlok queda encargado de las comunicaciones, quiere saber en todo momento como le va a la 1ª Sección. La 2ª está repartida en pedazos en alguna parte al sureste. La 3ª ha sufrido cuantiosas bajas, pero ocupamos dos casas desde las que estamos dispuestos a vender caro nuestro pellejo. A Trasguson lo deja apostado en una de las ventanas con orden de abrir fuego a todo lo que se aproxime por la calle, a lo que se pone con mucha decisión y nos va cantando alegremente cuántos krauts van mordiendo el polvo. Jack Ryback tiene la difícil misión de ir trayendo municiones y abastecernos, la batalla va a ser dura y vamos a necesitar pertrechos en cantidades importantes.

-Me da igual que robes o mates –dice muy serio Erasmo- pero no quiero que nos falten balas ni granadas en ésta posición. ¿Entendido Sargento Ryback?.
-¡Señor, sí señor!. Y acto seguido sale por la puerta de atrás.

A mí me toca subirme al tejado y echar un vistazo a la ciudad. Y no podría ser peor. La ciudad es un hervidero de movimientos, boches por todas partes, algunos 88, un par de 232 y un 3H. Y nosotros sólo somos infantería. Los prismáticos me dan esa triste visión, cuando de repente me topo con la torre de la iglesia y veo un nido de ametralladoras. Los soldados enemigos me han visto, y llego con el tiempo justo de ponerme detrás de la chimenea. Después todo son balas rebotadas, ruido, yeso, esquirlas, trozos de tejas. Aprovecho, lo que creo que es un tiempo de recarga, y logro ponerme a cubierto y colarme por una ventana de nuevo en el edificio con las balas silbando a mi alrededor como cantos de sirenas psicóticas.

-¿Cómo está la cosa, Mercks?.
-¿Ha metido alguna vez una cerilla en un hormiguero, señor?. Pues añádale a eso un par de vehículos ligeros blindados, un panzer 3 H y un montón de hormigas, claro.

Ryback ha vuelto con un montón de munición, un par de rifles, una ametralladora ligera y dos cajas de granadas. Nadie pregunta de dónde puñetas las ha sacado, pero lo cierto es que ha hecho el camino de vuelta y ha ido recogiendo lo que ha encontrado de la 2ª Sección. Un par de krauts tuvieron la mala suerte de toparse con él. Al primero lo degolló mientras meaba en un arbusto. Una gran putada morir con la polla al aire, pensó Ryback. Al segundo le metió entre pecho y espalda dos balas a más de 300 metros de distancia. Ha vuelto con las manos llenas, sin un rasguño y además le ha traído un casco nuevo a Orlok.

-Regalo de la casa – sonríe Jack Ryback.

Trasguson ha cogido con gran alegría las granadas y ahora se dedica a agruparlas de tres en tres y atarlas con vendas. Después a una de las granadas que ha anudado previamente le quita la anilla y la deja con la espoleta colocada.
No doy crédito…

-Gunnar, si te oigo mascullar ¡ostiaputa, ostiaputa!, a ésta distancia. ¿Qué hago?.
Trasguson me mira con una granada en la mano y sonríe. –Nada-.


-¿¡Cómo que van con retraso!? – el general Belt se desespera y aprieta con fuerza el auricular– ¡alguien lo va a pagar muy caro!.
-Señor – trata de disculparse alguien al otro lado de la línea – los comandos alemanes han cambiado las señales y han saboteado algunos caminos. Los Sherman estarán allí en una hora, señor.
-Se ponen las cosas feas, dudo que puedan aguantar tanto tiempo sin la segunda sección operativa.

-¿¡Donde cojones están esos Sherman?! – Roderick Erasmo grita por la ventana entre ráfaga y ráfaga que dispara hacia la calle con su thompson. El tiroteo es incesante ahora, tenemos que gritarnos para escucharnos entre nosotros. Las explosiones hacen retumbar las paredes, cae escayola de las molduras del techo. De pronto irrumpe en la casa un boche y el teniente lo intercepta antes de que dispare contra Tim Orlok. La emprende a golpes de culata contra la cara del soldado enemigo. Uno, dos, tres, cuatro golpes, sangre. Cinco, seis, siete, suena a hueso roto y se desploma escaleras abajo. ¡Vete al infierno!.

Ryback espera paciente en la ventana, asegura los blancos. Hay munición, pero dadas las circunstancias, ni las balas son eternas, ni vamos a tener suficientes sino llega pronto el apoyo blindado. De vez en cuando apoya la culata en el hombro y apunta aplastando su cara contra la madera del enfield, un disparo, un boche menos. Repite la misma mecánica en silencio, y cuando hace blanco tensa las mandíbulas y acciona el mecanismo del cerrojo para expulsar el casquillo. A sus pies habrá unos veinticinco casquillos, de momento.

Irrumpen en la casa y tratan de subir cinco krauts por la escalera. Trasguson coge una de sus granadas múltiples y la echa por el hueco al piso de abajo. La explosión descuelga los pocos cuadros que quedan en las paredes. Después se asoma para ver en todo su esplendor su obra de guerra. Huele a carne quemada, hay sangre por las paredes. Cadáveres desparramados por el suelo. Cinco menos, al fin y al cabo. Llegan más y se repite la operación, pequeños grupos tratan de asaltar la casa y las granadas van haciendo su macabra función. El piso de abajo es un pequeño infierno, el infierno de Grandpre.

Estamos al borde del colapso, Tim Orlok informa que la 1ª Sección emprende la retirada incapaz de aguantar las embestidas kartoffen, pegado al auricular de la radio le va gritando lo que acontece al teniente.

-¿Y el jodido apoyo blindado? – grita Erasmo sin dejar de disparar su Thompson.
-¡No lo sé señor, nadie me dice nada de los Sherman! – Orlok mientras habla ha cogido una granada alemana que ha entrado por la ventana y la devuelve a la calle, seguida de una explosión fuera.

Los boches han dejado de intentar asaltar la casa, los regalos de Gunnar Trasguson han hecho un trabajo excelente, y no quieren exponerse a perder más hombres. Así que ahora tratan de sacarnos como a ratas, cuelan granadas por las ventanas, nos presionen con fuego intenso, tratan de echar abajo el edificio con fuego de mortero. Tratamos de devolver el fuego como buenamente podemos, pero las granadas se han terminado, las automáticas están secas y ya sólo nos quedan municiones para los fusiles…

-¡No me jodas! – grita Ryback – ¡están apostando en la calle los 232 y el 3 H, van a volar el edificio con nosotros dentro!.

Disparamos a los boches que corren por la calle, recibimos fuego intenso. Los motores de los vehículos blindados y las cadenas del panzer están cada vez más cerca. El 3 H dispara contra el edificio y hace un agujero por donde cabría una bañera de las grandes.
Bueno señores es el momento de pensar que hemos luchado como héroes y todas esas zarandajas.
Pero vamos a palmar como ratas entre los cascotes de este edificio que van hacer papilla.
Un segundo disparo. Zaaaas seguido de un Poum que hace temblar hasta el alma. Ahora el boquete es enorme y deja toda una habitación al descubierto.

Ni aún en éstos momentos nadie deja de disparar. La pólvora, el humo, los gritos nos han dejado las gargantas en carne viva. Roderick Erasmo profiere insultos cada vez que dispara contra los soldados enemigos. Jack Ryback sigue con su método de muerte inducida por el plomo, apuntar, disparar, cerrojo y un nuevo casquillo cae al suelo. Tim Orlok ahora usa su radio como parapeto y dispara igual que los demás, cualquier bulto a través del humo es un blanco perfecto. Trasguson ya sin balas para su enfield dispara con su Webley reglamentario. Yo vigilo la puerta y a todo áquel valiente que osa asomar va listo de papeles con un buen empaste de plomo.

Zaaaaaas, Poum… Ahora tiemblan los cimientos…

El General Alexander Belt no da crédito, no entiende como nadie sabe exactamente donde está la maldita columna de blindados. ¿Cómo demonios se pueden perder nueve shermans?. El ordenanza le tiende el teléfono, el general lo toma con ansia…

-Por el amor de Dios, dame buenas noticias…

Zaaaaaaaas, Poum… Pero ahora no es la casa lo que tiembla. El 3 H ha echado arder, saltan los tripulantes del panzer a la calle y corren. Se confuden con los panzer-granaderos que se baten en retirada también. El fuego llega a las municiones y explota, las llamaradas iluminan nuestros rostros. Se suceden las explosiones.. ¡Son los jodidos Sherman y llegan con infantería de refuerzo!. La infantería enemiga huye a posiciones defensivas, corre entre las antorchas gigantescas que son ahora los dos 232 y el panzer 3H. Los aliados entran en Grandpre por la brecha sur. Nos quedamos sentados en el suelo mirándonos los unos a los otros, exhaustos pero sonrientes, con las caras ennegrecidas por el hollín. Alguien entra en la casa, es un soldado francés, nos mira y dice… La France a toujours être reconnaissants pour la libération de Grandpré.

-¿Qué ha dicho? – pregunta Orlok.
-Que hay que rematar esto, vamos, acabemos el trabajo caballeros – nos da la mano uno a uno, Roderick Erasmo nos pone en pie - ¡Seguidme!.

Finalmente liberamos Grandpre.


Un saludo,
Mercks.


Última edición por Mercks el Mar 13 Mar 2012, 18:15, editado 1 vez
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Re: Grandpre. Balas del infierno.

Mensaje  alex84 el Mar 13 Mar 2012, 04:17

esta jodidamente bueno cabron espero el segundo capitulo de esta novela que me quede engranado quiero saber que paso con gunner trasguson , etc etc jajaja
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Re: Grandpre. Balas del infierno.

Mensaje  jcd85 el Mar 13 Mar 2012, 05:03

Sobretodo "Corta" la historia jajajaja... Muy buena mercks =))

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Re: Grandpre. Balas del infierno.

Mensaje  ryback2 el Mar 13 Mar 2012, 11:50

Sin palabras... Bueno, sí...

IMPRESIONANTE, AWESÓMICO, SUBLIME.

Has pensado en escribir libros?

Me ha encantado. Me he emocionao y todo, cada uno con su papel. Las descripciones, simplemente me encantan. La carga de las tres secciones ha sido la hostia. La defensa a muerte, la llegada de los refuerzos y la entrada del soldado francés ha sido de película.

¡¡BRAVO!!

Esto sí que es una historia de guerra y lo demás son tonterías.

Espero más batallitas jefe! cheers
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Re: Grandpre. Balas del infierno.

Mensaje  kamarov el Mar 13 Mar 2012, 12:20

Muy buena Mercks me ha encantado y dejado con ganas de más!!
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Re: Grandpre. Balas del infierno.

Mensaje  trasgu01 el Mar 13 Mar 2012, 15:49

Muy buena Mercks

pero jajajaja me toca ser el loco de las granadas



Unas salvitas para los boches

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Re: Grandpre. Balas del infierno.

Mensaje  Erasmo el Mar 13 Mar 2012, 17:30

Mercks, eres un puto grande. Un grande!

Me ha gustado mucho. Veo que has sabido sacar de cada uno de nosotros algunos rasgos de personalidad para llevarlos al personaje, jajaja. ¿Por qué será que Roderick tiene ese lenguaje tan.... grueso??? jajajaja. Very Happy Very Happy Very Happy


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Re: Grandpre. Balas del infierno.

Mensaje  r4ndy el Mar 13 Mar 2012, 19:43

cheers cheers cheers me he quedado con ganas de mas! oooootra! oooooootra! ooooooooootra!

impresionante, lo he estado imaginando y a parte de estar intrigado, me he echado unas risas!

Espero mas de estas!

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:)

Mensaje  beltza el Mar 13 Mar 2012, 20:09

¿Quien dijo que sven hassel no creo escuela? Muy bueno mercks, a ver si me los puedo bajar y releerlos de nuevo.
Gunnar Trasguson está a mi lado, es de muy al norte, como suele decir
él. Engulle con auténtica devoción melocotón en almíbar No sé como puede
comer en estos momentos.
- Lo miras con interés, ¿quieres?- me dice mientras sonríe con un hilillo de líquido deslizándose por la comisura de su boca.
-Creo que no. ¿Ya sabes que robar material del ejército conlleva castigos severos, no?.
-¡Oh,
no es robado! – frunce el ceño y una sonrisa socarrona se dibuja en su
cara- Me lo regaló una francesa necesitada de amor. Ha sido un
intercambio cultural digamos.
-Prefiero no saber en que trigales te metes, Trasguson.
Me recuerda a hermanito.
Si no los habéis leído os aconsejo que lo hagáis.

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Re: Grandpre. Balas del infierno.

Mensaje  trasgu01 el Mar 13 Mar 2012, 21:14

Ya a mi tambien me lo ha parecido jajajaja

No se porque:lol!: lol! lol! lol!

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Re: Grandpre. Balas del infierno.

Mensaje  Orlok el Miér 14 Mar 2012, 10:07

¡Muy buena! Cambio y corto.

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Re: Grandpre. Balas del infierno.

Mensaje  ryback2 el Miér 14 Mar 2012, 11:19

Orlok escribió:¡Muy buena! Cambio y corto.

yeah!
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Re: Grandpre. Balas del infierno.

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